Anatoly Karpov y Viktor Korchnoi
"En 1978 se jugó el XXVIII Campeonato del mundo entre Karpov y Korchnoi. Después de una lucha en la que se cuenta que se tuvo que poner un tablón separador debajo de la mesa porque Korchnoi y Karpov se daban patadas, que Korchnoi se quejaba de que a Karpov le pasaban mensajes "codificados" en los yogures que comía durante la partida, y otras historias parecidas, Karpov ganó."
"El match de 1978 entre Karpov y Korchnoi disputado en Baguio (Filipinas) estuvo plagado de incidentes que formaban parte de la guerra psicológica que ambos bandos utilizaron. La presencia de gurús, parapsicólogos y demás, ha quedado ya como anécdota."
"Karpov defendió su título de forma exitosa ante Korchnoi en 1978 y 1981 en Filipinas e Italia respectivamente. Ambos encuentros estuvieron cuajados de situaciones polémicas; presión sobre la esposa de Korchnoi retenida en Rusia, los famosos parapsicólogos contratados por Karpov, espionaje de la KGB, etc."
Viktor Korchnoi
En una partida de Campeonato Mundial contra Karpov, Korchnoi no estaba seguro si podía enrocarse en un momento dado, porque su torre pasaba por una casilla atacada, más no su rey. Decidió levantarse y preguntar al árbitro si en esa posición era posible el enroque o no. El árbitro lo miró unos segundos con cara de asombro y le aseguró que sí.
??!! Un incidente absurdo a ese nivel, ¡pero verídico!
Aron Nimzowitsch
Recibió el consejo de su médico en el sentido de que hiciera más ejercicio. A partir de entonces, hizo caso de la recomendación y empezó por practicar diversos movimientos gimnásticos durante el torneo en que participaba. Cuando no le tocaba mover sus piezas, se iba a un rincón de la sala y la emprendía con sus genuflexiones o algo parecido. Varias veces, dejó estupefactos a los espectadores, al ponerse boca abajo.
Akiba Rubinstein
Fue poco a poco víctima de una timidez patológica. Tras realizar un movimiento, se escondía en un rincón de la sala a esperar la réplica de su adversario.
Tuvo la idea paranoide de que alguien le perseguía. Si un desconocido entraba en su habitación, salía corriendo o incluso se arrojaba por una ventana.
Carlos Torre
Nunca dormía más de dos horas por noche, según confesión propia.
Le encantaban los helados de piña y se comía de diez a quince diarios.
En 1911 en Nueva York, cuando iba en autobús por la Quinta Avenida, se quitó toda la ropa que llevaba puesta.
A. Frydman (Maestro polaco)
En el curso de un torneo ajedrecista que se celebraba en Polonia, perdió los estribos, según se informó, y empezó a correr por todo el hotel, completamente desnudo, al tiempo que gritaba: "¡Fuego!".
Steinitz, Blackburne y Zukertort


Antes de que se iniciaran los campeonatos oficiales del mundo, ocurrió un curioso incidente en una ceremonia presenciada por muchos maestros de ajedrez de la época: un miembro de la realeza (que poco entendía de ajedrez) alabó las virtudes del juego y propuso un brindis por "el mejor jugador del mundo"; pero para sorpresa de todos, súbitamente tres ajedrecistas se pusieron en pie: Steinitz, Blackburne y Zukertort.
Wilhelm Steinitz
En 1897, empezó a albergar la ilusión de que podía hablar por teléfono sin hilo ni auricular y su secretario le sorprendía a menudo esperando respuesta a través del invisible audífono. También solía acercarse a la ventana, donde hablaba y cantaba, quedándose después a la espera de una contestación. El secretario informó de ello al cónsul norteamericano, quien sugirió que se recluyese a Steinitz en un sanatorio.
En 1900, pensaba que podía emitir corrientes eléctricas, con la ayuda de las cuales le sería factible mover las piezas a voluntad.
Aseguraba estar en comunicación eléctrica con Dios y que podía darle de ventaja un peón y las blancas.
José Raúl Capablanca
La anécdota de Capablanca y el dominó
Por el Maestro Nacional César Revuelta Capablanca

José Raúl Capablanca murió en 1942, yo no había nacido, sin embargo fueron muchos los que me contaron esta historia, todos por separado. Entre ellos estaban mis padres, ya fallecidos y de los cuales acepto todo el relato porque eran personas excepcionales, incapaces de decir una mentira por pequeña que fuera, ni agrandar o magnificar un hecho, ni siquiera en forma insignificante.
Esto ocurrió alrededor de 1935. No recuerdo la fecha exacta, en una de las visitas del maestro a Cuba. El trabajaba en el servicio diplomático en el extranjero y cada vez que podía, visitaba su país, a sus padres y al resto de la familia.
Por lo general se reunían en la barriada de Santos Suárez en La Habana, y asistía la mayor parte de la familia relacionada con mi madre. Es decir, mi parentesco con el maestro me viene por parte de madre.
Recordando, mi abuelo Alfonso Capablanca (padre de mi mamá), era hermano de José María Capablanca (padre de José Raúl). Entonces se reunían las siete hijas de mi abuelo (entre ellas mi mamá) + un hijo varón (mi tío Enrique Capablanca). Asistían además, sus esposos y en esa ocasión había un invitado especial el MN cubano Francisco Planas, que acompañó a José Raúl en el equipo olímpico cubano que obtuvo el decimoprimer lugar (11no.), en la Olimpiada Mundial de Ajedrez celebrada en Buenos Aires en 1939, donde Capablanca se lució, ganando la medalla de oro en el primer tablero. (Estaba Alekhine, entonces campeón mundial, pero las simpatías eran para Capablanca)
Estaban presentes ese, entre otros:
1) José Raúl
Capablanca y Graupera
2) María Capablanca Verde (mi madre)
3) Bernardo Revuelta Martin (mi padre nacido en Sevilla-España)
4) Mi tío Enrique Capablanca Verde
5) Mis tías de los mismos apellidos: Lupe, Zoila, Consuelo, Antonia,
Carmen y Sara (esta última mi madrina y casada con César Graupera
Capablanca, mi padrino, y doble primo de José Raúl Capablanca
y Graupera.
6) Y el resto de los esposos de mis tías + la esposa de mi tío
Enrique.
7) Entre ellos Manuel López (aún vive) nacido en Oviedo-España
y esposo de mi tía Lupe (esta murió hace cuatro años).
Desarrollo de la anécdota:
Para comprender la anécdota, hay que conocer el juego del dominó. En Cuba, se juega mucho el dominó (existe hasta campeonato mundial). A José Raúl no le gustaban las bebidas alcohólicas y tampoco fumaba, sin embargo, le gustaba la buena mesa. Sus primas, entre ellas mi mamá, se esmeraban en prepararle diferentes platillos y jugos de frutas naturales. Todas mis tías eran excelentes cocineras y mi mamá y la tía Zoila, eran de las mejores. Por supuesto José Raúl, se sentía muy a gusto con sus primas (todas eran jóvenes, muy bonitas y además buenas cocineras). Mi mamá tenía 23 años, por ejemplo.
Según mis padres, el maestro tenía una personalidad irresistible y era muy bien parecido. Como entretenimiento se jugaba a las cartas (Capablanca era un excelente jugador de bridge y otros juegos complicados), al dominó, y a veces alguna que otra partida de ajedrez si había algún invitado especial, como ese día con el caso del MN cubano Francisco Planas.
En el juego de dominó se sientan cuatro jugadores en una mesa y por lo general se juega en parejas. Es decir, dos parejas. Cuando una pareja domina bastante bien el juego, casi siempre vence a la pareja menos aventajada. También de puede jugar individualmente (en Cuba se llama 'jugar a la guerra'), pero a casi nadie le gusta, porque un jugador le mata las fichas al otro y no se puede desarrollar bien el juego.
Cada vez que intento jugar a la guerra, entre cuatro, cada uno por su lado, gana cualquiera, no el que mejor juega. Muchas veces gana el que menos sabe. Sin embargo Capablanca jugaba a la guerra, pues según él, no compartía su cerebro con nadie.
Ante al asombro de todos: Capablanca casi siempre ganaba. Mi padre que era muy inteligente, cuando no estaba jugando entre los cuatro, se sentaba detrás del maestro para tratar de observarlo y ver cuál era el misterio, pues todos consideraban como increíble, que Capablanca siempre ganara.
De cada 20 datas, Capablanca ganaba de 18 a 19 (del 90 al 95 %). En una ocasión, alguien hizo la observación de que Capablanca tenía mucha suerte y el maestro no contestó, pero dirigió una mirada al infortunado comentarista (mi tío Enrique), que todos comprendieron.
A su vez Capablanca jugaba ese día contra Francisco Planas, que se sentaba a lo lejos y contra el tío político Máximo Rollo (también un excelente aficionado). Lo hacía sentado desde se mesa, mientras alguien revolvía las fichas que estaban boca abajo, tapadas, después de finalizar una data y como preparación para la siguiente.
Preguntaba en el ajedrez:
-¿Alguien jugó?
Si le daban la jugada, respondía de inmediato y continuaba con el dominó. En esta situación ambiental surgió la increíble anécdota que paso a contar:
El juego de dominó tiene 55 fichas, la mayor el doble 9 (son 18 puntos en mano), la menor el doble blanco (son cero puntos). Cada jugador toma diez fichas (tapadas o boca abajo), las levanta tapándolas (por el reverso) y nadie puede ver sus fichas, ni éste la de sus tres contrarios. El que gana es el jugador que logra primero, colocar sus diez fichas o en caso que el juego se tranque o se bloquee, entonces gana el que menos puntos tiene en mano.
En ese momento histórico para los presentes, jugaban: Mi tío Enrique Capablanca, mi tía Lupe Capablanca, mi padrino César Graupera Capablanca y por supuesto el maestro José Raúl Capablanca y Graupera.
Había terminado la data y por supuesto el genial cubano había ganado, como casi siempre. Mientras se movían las fichas el tío Enrique hizo uno de sus comentarios. Dijo así:
-¡Que lástima!, me equivoqué en mi penúltima jugada, pues si hubiese jugado esta ficha, en lugar de la que jugué, hubiese ganado.
Capablanca, se sintió ofendido ante ese comentario y le contestó:
-Usted no sabe lo que está diciendo.
Ya los jugadores estaban ordenando las fichas para la próxima data (Capablanca no las ordenaba, las dejaba en la misma posición en que las levantaba) y el genio dijo:
-Como esta data no ha comenzado, vamos a reproducir el juego anterior.
Todos se quedaron mudos, e inclusive los que jugaban al ajedrez, se levantaron de sus asientos para presenciar el venidero incidente, algo así como un acto de magia.
En efecto, Capablanca, puso las fichas boca arriba (hizo visibles las 55 fichas) y rápidamente ante el asombro de todos, empezó a repartir a cada jugador sus diez fichas, en total 4 x 10 = 40.
A su vez separó las 15 fichas sobrantes, todo esto a una velocidad supersónica. Entonces ante los ojos de todos comenzó a reproducir la partida, dijo así:
-Yo abrí con el doble siete, fulano jugó tal cosa, éste no llevaba y se pasó, etc.
Hasta reproducir el juego completo ante la vista y aprobación de todos. Entonces, al llegar al momento del comentario del tío Enrique, le dijo a éste:
-A ver, ¿cuál es su variante ganadora?
De más está decir que el tío temblaba, no podía hablar. El maestro dijo entonces:
-Bueno le ayudo, hay tres
variantes posibles: La primera es ésta, al parecer fue lo que usted
comentó y como usted ve, el juego continúa así y gano
yo. Con la segunda, el juego se tranca aquí y también gano yo,
por tener menor cantidad de puntos en mano.
Y la tercera variante, fue la que usted escogió y con la cual gané
el partido.
Ahí fue cuando todos se explicaron por qué Capablanca siempre ganaba... Mi padre, que jugaba ajedrez o dominó de vez en cuando, se retiró un poco de ambos, ante el maestro.
A partir de ese momento a todos les daba pena jugar, pensando en el juicio que Capablanca se haría de ellos.
Esta anécdota la hice por la TV cubana, un domingo, hace más o menos 14 años, en el programa 'TR Deportes'.
Nunca se ha publicado y aseguro que los detalles que he dado son rigurosamente ciertos, pues lo comprobé con cada uno de los presentes por separado, cuando todos vivían.
Alexander Alekhine
En el colegio
"Alekhine estaba tan absorto con el ajedrez que durante las clases, según uno de sus compañeros, solía "desconectarse de su entorno y llegaba a no saber ni dónde estaba". En una ocasión, durante un ejercicio de álgebra, de repente levantó la cabeza, mirando en torno con unos ojos brillantes, y apartando, en un gesto característico, un mechón de pelo con la mano izquierda. "Bien, Alekhine, ¿lo ha resuelto usted?" "Sí... ¡sacrifico el caballo y las blancas ganan!" La clase, como puede imaginarse, explotó en risas."
Garri Kasparov, "Mis Geniales Predecesores, Volumen I"
Lesionado en una pierna
"Durante el torneo de Hamburgo de 1910, al joven Alekhine le ocurrió un percance curioso. Se había lesionado una pierna y los organizadores tuvieron que llevarle todos los días hasta la mesa donde jugaba. Sin embargo, al finalizar el torneo, el resultado demostró que habría que hacer lo mismo con los adversarios de Alekhine..."
Dimitrije Bjelica, "Reyes del ajedrez: Alexander Alekhine"
La partida con Trostky
"1917. Horror revolucionario. Alekhine pierde su cuantiosa fortuna, sufriendo además amarguras y calamidades sin cuento al ser conducido como rehén por los cabecillas bolcheviques e internado en una cheka de Odessa. Ello ocurrió así. Habiendo servido como capitán en el ejército del Zar, se encontraba Alekhine en Rusia cuando estalló la revolución roja. Debía huir, pero atravesar la frontera se presentaba imposible. Alguien, empero, le informó que de Odessa partían algunos navíos que embarcaban prófugos en dirección a la costa rumana o búlgara. Se trataba de la única vía de salvación y por ella se decidió, alcanzando el importante puerto del Mar Negro después de algunas jornadas azarosas. Por desgracia, un día, cerca del puerto, fue reconocido por un soldado que lo denunció a una patrulla de la cheka, siendo inmediatamente detenido y encarcelado en una miserable celda de la cárcel militar.
Al cabo de una semana, sufrió el interrogatorio de un capitoste que le comunicó que su situación era gravísima, por las siguientes imputaciones: ser ex oficial del Zar, pertenecer a una familia noble y no estar justificada su estancia en Odessa. Su vida no valía un kopec.
En efecto, algunos días después, su carcelero le anunciaba que el Comisario del Pueblo Trostky le había incluido en la lista de condenados a muerte. Alekhine sabía que entre los medios de tortura utilizados en las chekas éste era uno de los más usados, comunicar a los detenidos su condena a la última pena para conseguir así su desesperación y también para obtener más fácilmente informaciones sobre amigos, dinero o joyas escondidas. Pero en su caso, algo podría haber de verdad ya que, efectivamente, Trostky se hallaba aquellos días en Odessa. Alekhine se devanaba los sesos tratando de hallar una escapatoria, alguna justificación, esto era imposible para la última imputación, pero... ¿cómo defenderse de las dos primeras? Al correr de los días, la angustia le iba consumiendo, pensando que, efectivamente, había llegado a su última hora.

El Comisario del Pueblo Trostky
Esta presunción toma un día visos de verosimilitud, de trágica realidad, cuando entran en su celda cuatro funcionarios de la cheka y después un quinto individuo que por fotografías súbitamente Alekhine reconoce como el Comisario del Pueblo. Uno del grupo dejó sobre una mesita un tablero de ajedrez, empezando a colocar las piezas.
"Capitán Alekhine -dijo entonces el que parecía el jefe del grupo-, el camarada Trostky desea jugar contigo una partida de ajedrez". Alekhine recordó entonces que Trostky, cuando su exilio, era un apasionado del ajedrez que practicaba a diario en los cafés de Viena o Berlín, de Zurich o Londres. Trostky le observaba fijamente, sin abrir la boca. Evidentemente se podía esperar mucho de esta partida. Alekhine sacó la impresión que del resultado de la misma dependía su vida.
Oigamos a Alekhine ahora:
"Nos sentamos frente a frente y nos dispusimos a comenzar la partida. Le pregunté si deseaba jugar con blancas o negras. Me hizo un gesto que interpreté que lo dejaba a mi elección. Me decidí por las blancas y empezamos la partida más emocionante que he jugado en mi vida. No es que yo hubiera estado un solo momento en peligro durante el juego, pero sentía la certeza que de su resultado dependía mi salvación.
No sabía, sin embargo, si debía ganar o dejarme batir, e hice durante algún tiempo, a propósito, jugadas débiles, para dar a mi adversario alguna probabilidad de victoria. Trostky levantó una vez los ojos, me echó una mirada fugaz, penetrante, indagadora, continuando después el juego sin decir palabra. Aquella mirada me hizo comprender y, sobre todo, me dejó en la duda de si Trostky había descubierto mi táctica. Entonces decidí reconstruir la posición jugando como solía hacerlo en otros ambientes. Momentos antes del jaque mate, Trostky abandonó. Me hizo una ligera inclinación de cabeza y marchó acompañado de los guardianes.
A la mañana siguiente me fue remitido a mi celda un documento con la firma del Comisario del Pueblo: estaba libre y podía abandonar inmediatamente Rusia. Ésta ha sido la partida más difícil de mi vida y así pude salir del infierno rojo."
"El Observador", Palma de Mallorca, 10 de febrero de 1942
Una partida en consulta
"Una vez en Palma de Mallorca, en 1935, Alekhine jugaba contra cuatro ajedrecistas que se consultaban antes de cada jugada. Sin embargo, Alekhine les dio mate ya en la sexta jugada.
Blancas: Alekhine
Negras: Ajedrecistas en consulta
1.e4, c6; 2.d4, d5; 3.Cc3, dxe4; 4.Cxe4, Cd7; 5.De2, Cgf6; 6.Cd6 mate

Posición final de la partida
Dimitrije Bjelica, "Reyes del ajedrez: Alexander Alekhine"
Sin pasaporte
"En 1935, se organizó en Varsovia un torneo internacional por equipos. Alekhine jugaba como primer tablero por Francia, ya que se había nacionalizado francés. Sin embargo, durante el viaje llegó a la frontera polaca sin pasaporte. Cuando los funcionarios le pidieron la documentación, Alekhine replicó: "Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Chess'. No necesito documentación" La cuestión tuvo que ser arreglada por las más altas autoridades."
Reuben Fine, "Psicología del jugador de ajedrez"
Alekhine y los gatos
Euwe acaricia a "chess", el gato-fetiche de Alekhine, en presencia de éste y de su mujer (Amsterdam, 1935)
"Otro gran supersticioso era el legendario Alexander Alekhine, que siempre tenía cerca a los gatos de su mujer. El más famoso de ellos era un siamés que respondía al nombre de "Chess", ganador de varios premios de belleza gatuna, y que a menudo se acercaba al tablero a olisquear las piezas, con total permisividad de su dueño. ¿Habrá animal que despierte más supersticiones? Varias personas le preguntaron a Euwe si no le molestaba tener a esos gatos rondando a su alrededor durante sus encuentros con Alekhine, pero el holandés era imperturbable: "No tonteaban demasiado", solía responder.

Alekhine y su gato "chess"
En efecto, Timman señala a Euwe como uno de los ajedrecistas más inmunes a este tipo de supersticiones, y expone una interesante teoría al respecto: "Una vez que consideras el ajedrez como una profesión, pierdes completamente el equilibrio social y te encuentras a ti mismo asaltado por factores aleatorios influyendo en tu tan necesaria forma ajedrecística. A menudo estos factores están relacionados con la superstición o parecen ser expresiones directas de ésta. Euwe, en cambio, era uno de los pocos jugadores de alto nivel que se mantuvo como amateur durante toda su vida, y quizá por eso no le afectaban esas cosas".
Sin embargo, la
simpatía que Alekhine tenía a sus propios mininos se tornaba
en pavor hacia cualquier otro gato. En la vigésimo primera partida
de su primer match con Euwe (el de 1935) sucedió algo que retrasó
el comienzo del encuentro en casi una hora. Alekhine se alojaba en el Hotel
Carlton de Amsterdam (un augusto edificio situado frente al mercado flotante
de las flores, por si alguien tiene ocasión de ir allí), que
se encuentra a cierta distancia de Ermelo, donde se había de disputar
la partida. Como todos los días, un chofer pasó a recoger al
Campeón del Mundo para llevarle hasta la sala de juego. Y entonces
sucedió que, durante el viaje, se cruzaron por dos veces en el camino
de un gato. Víctima de un ataque de repentino pánico, Alekhine
insistió en hacer el resto del trayecto en tren, y pidió al
conductor que le dejase en la estación más cercana. Así
fue que Alekhine llegó a jugar tarde, alterado, y según algunas
fuentes bastante bebido también. La victoria de Euwe, como era de esperar,
fue clara y convincente."
David Llada, de su artículo "¿Maniáticos o Supersticiosos?"
"En la segunda parte del match, antes de cada partida, dejaba los gatos en el tablero, que se dedicaban a oler las piezas. A veces, incluso los echaba durante el juego. Pero no creo que Alekhine hiciera eso intencionadamente con ánimo de molestarme. Para él era una forma de distraerse, o quizá de darle confianza. En una ocasión apareció con un suéter que tenía un gato por motivo...".
Max Euwe
"Los gatos le gustaron durante toda su vida y con frecuencia acudía a los torneos acompañado por sus gatos siameses"
Dimitrije Bjelica, "Reyes del ajedrez: Alexander Alekhine"

Algunas fotos del Campeonato Mundial de 1935 entre Alekhine y Euwe
Lucha anti alcohol
"La partida nº22 del match de 1935 entre Alekhine y Euwe resultó ser una amistosa lucha antialcohólica. Alekhine se llevó al tablero una botella de zumo de piña, junto con un par de vasos, y los jugadores pronto lo consumieron. Sonrisas y murmullos de aprobación de los espectadores"
Garri Kasparov, "Mis Geniales Predecesores, Volumen II"
"El reinado de Max Euwe duró sólo dos años. Alekhine juró que iba a recuperar el título. Dejó la bebida. Cuando se preparaba para el match de 1937, compró una vaca para tener siempre leche fresca"
Dimitrije Bjelica, "Reyes del ajedrez: Alexander Alekhine"
De una partida con un oficial nazi

Blancas: Alekhine .....Negras: Un general alemán
-"Abandono" -dijo el oficial-, "no puedo defenderme del mate en h8. Si juego 1....g6, sigue 2.Dh7+, Rf8; 3.Dh8+! Axh8; 4.Txh8 mate".
Alekhine dijo:
-"Está bien. Voy a jugar con sus piezas negras". Y empezó a jugar 1...Th4?! Los presentes susurraban al general que capturase la torre con el caballo, y no con su torre. Él contestó: "Como si no viera que me daría mate si capturo con la torre". Después de 1...Th4; 2.Cxh4, Dc3 se quedó pensativo otra vez y dijo que abandonaba, indicando que 3.Rc1, Da1+ 4.Rd2, Dxh1 y también caía el caballo en h4...
-"Se equivoca" -dijo Alekhine-, "déjeme otra vez las blancas..."
El alemán jugó 1...Th4 y Alekhine contestó 2.Ch4, Dc3; 3.Dh8+!!, Rxh8; 4.Cg6+ doble, Rg8; 5.Th8 mate.

Posición final
Alexander Kotov, "Blancas y negras"
Comentarios jocosos
Alekhine tenía una esposa mucho mayor que él y notoriamente robusta, de la que varios colegas bromeaban diciendo que debería tener por lo menos el doble de su edad y el triple de su circunferencia; otros llevaban la broma más lejos y decían que ella era "la viuda de Philidor".
Paul Charles Morphy
Tenía la paranoia de que diversas personas, en particular su cuñado, intentaban envenenarle, y durante una temporada se negó a tomar alimentos, salvo cuando procedían de las manos de su madre o de su hermana.
Otro de sus falsos temores era el de que su hermano político y un amigo íntimo, Binder, conspiraban para destrozarle sus ropas, de la que Morphy se vanagloriaba, y asesinarle. En una ocasión se presentó en el despacho de Binder y le atacó.
Durante cierto período le dominó la manía de recorrer, de un extremo a otro, la azotea de su vivienda, declamando las siguientes palabras: "Il plantera la bannière de Castille sur les murs de Madrid au crie de Ville gagnèe, et le petit Roi s´en ira tout penaud."
Morphy tenía la excéntrica costumbre de colocar en semicírculo zapatos de mujer. Cuando le preguntaron por qué disfrutaba situándolos así, repuso: "Me gusta mirarlos"
En 1862 Morphy dio una exhibición de 8 simultáneas a la ciega en La Habana mientras bailaba valses y rigodón.
El primer amor de Paul Morphy
"Cuando aconteció el relato de este suceso Paul Morphy ni era maestro ni había derrotado aún al campeón del mundo Anderssen, aunque sí era conocido como un auténtico genio. Tenía a la sazón dieciseis años y cursaba estudios de bachillerato, que un año después concluiría en el Colegio Jesuíta San José, del Estado de Alabama. Corría la primavera de 1855 cuando en una de sus correrías estudiantiles vio a cierta agraciada jovencita, hija de un hortelano que cuidaba de sus propias tierras, vecinas a la que vivían los tíos de Paul. Obvio es decir que verla y enamorarse fue todo uno. ¡El flechazo propio de las épocas románticas que cantaron Heine y Bécquer!
Pero Paul había llegado tarde. Un rival imponente se oponía a sus proyectos amorosos. Se trataba de su propio primo Ernest, dos años mayor que él e hijo de su citados tíos vecinos de la damita, de quien estaba prendado. Esto era suficiente motivo para que surgieran las consabidas pláticas de familia, que Paul esquivó desafiando a Ernest a un match de ajedrez a seis partidas, cuyas condiciones eran:
1º- Las partidas se jugarían con la apertura forzada del Gambito Evans, de moda en aquel entonces.
2º- Paul daba ventaja de tiempo, disponiendo tan sólo de un minuto de reflexión para cada jugada, mientras que Ernest, podía pensar cuanto quisiera; de este modo se equilibrarían las fuerzas.
3º- El vencedor tendría derecho en usufructo a los presuntos favores de la linda muchacha, sin que el vencido pudiera oponerse a su rival con una competencia ilícita.
Acordadas pues, estas condiciones, se jugaron el amor del deseado tesoro en el campo del honor del ajedrez. La victoria correspondió a Paul, quien derrotó cuatro veces a su adversario primo, perdiendo solamente una partida y haciendo otra tablas.
Pero esta victoria no se completó en el terreno de Eros, pues al comunicar Paul a la dama sus pretensiones, gracias al triunfo logrado, obtuvo de respuesta unas calabazas del tamaño de una catedral. Y cuenta la tradición que no paró todo en eso, sino que el futuro suegro que casualmente presenciaba la escena desde oculto lugar, propinó al galán una serie de coscorrones, a guisa de jaque perpetuo, que a no salir en desesperada fuga, se malogra allí para siempre aquel genio del ajedrez mundial"
(Ajedrez Español, 1948)
Mihail Botvinnik
En un pequeño fragmento de su magnífico libro "Mis Geniales Predecesores, Volumen 2" (esta serie de libros del "Ogro de Bakú" es fascinante, por lo que desde aquí os recomiendo su lectura. R.G.), Kasparov hace esta sorprendente revelación sobre una entrevista que mantuvo con Botvinnik en 1973 a fin de solicitar su ingreso en la famosa escuela de ajedrecistas del excampeón mundial:
Mihail Moiseevich planteó sus preguntas favoritas, como "¿analizas tus propias partidas?", y "¿practicas algún deporte?". También recuerdo cómo me asusté cuando vi que, de repente, ¡hizo el pino sobre una silla! * Este concreto ejemplo demuestra de lo que una persona es capaz, incluso a los 62 años (aunque, en realidad, seguía pudiendo hacerlo a los 77).
* Hacer el pino: Ejercicio gimnástico que consiste en poner el cuerpo verticalmente con los pies hacia arriba, apoyando las manos en el suelo. En el caso de Botvinnik, más complicado todavía; ¡en una silla! R.G.
Mihail Tahl
Tal vez su anécdota más famosa es la partida en la que estuvo pensando durante una hora como sacar un hipopótamo de un pantano:
La famosa anécdota del hipopótamo de Tahl
De una entrevista que le hicieron:
Damski: Durante una partida, ¿Te vienen a la mente ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez?Tahl: ¡Continuamente!
Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio
Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición
en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una
variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé
a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las
ideas se me amontonan en la cabeza: una respuesta del enemigo correcta en determinada
situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente,
ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza
se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso
sin ninguna relación entre sí, y el "árbol del análisis",
tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa.
No sé por qué, pero en ese momento recordé la célebre
poesía infantil de Chukovski:
¡Oh, qué dificil
es el trabajo
De sacar a un hipopótamo del pantano!
No podría explicar en
base a qué asociación este hipopótamo se metió en
el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que
estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría
sacarse a un hipopótamo del pantano.
Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros
e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré
ningún método aceptable de sacarle del pantano, y pensé
con amargura: "¡Pues que se ahogue!".
Más anécdotas sobre Tahl
"Tahl se perdió las cuatro primeras rondas de la Olimpiada de la Habana de 1966 por culpa de un terrible "golpe táctico": un botellazo en la cabeza que le dieron en un night club, al que Korchnoi y él (¡para desgracia de ambos!) habían acudido, vulnerando el régimen competitivo, en una furtiva escapada de la concentración del equipo soviético. Posteriormente, jugó con la cabeza vendada, pero la cicatriz en su frente permaneció con él toda su vida."Sólo con la constitución férrea de Tahl fue posible soportar un golpe así", bromeaba Petrosian. (G.Kasparov "MGP. V2")
"En 1969, tras un empeoramiento de su dolencia renal, Tahl sufrió intensos cólicos durante muchos meses, y los médicos tuvieron que inyectarle morfina. Pero pese a todas las penas de su vida, Mihail Nejemevich no perdió su sentido del humor. Cuando un amigo le preguntó: "¿Es cierto que te has convertido en morfinómano?", al instante le replicó: "¡En absoluto! ¡Soy un chigorinómano".(...) En realidad, Tahl admiraba a Morphy y a Chigorin." (G.Kasparov)
A pesar de los problemas de salud que arrastraba desde su juventud, a finales de los años 80 Tahl seguía fumando mucho y no se privaba tampoco de beber alcohol. Esto último dió lugar a una divertida anécdota que se produjo en el torneo de Reykjavik de 1988 y que nos cuenta Genna Sosonko:
"Misha, quien por entonces no resistía la bebida, sencillamente se durmió al final del banquete de Reykjavik. Esto le había sucedido muy a menudo, sobre todo en los últimos años. Korchnoi y Spassky, que también jugaban allí, habían estrechado relaciones por entonces. Se miraron uno al otro: "¿Lo llevamos?, preguntó uno de ellos. "De acuerdo", contestó el otro. La distancia era considerable, pero los oponentes de su juventud cumplieron admirablemente su tarea, y el atónito portero del hotel fue informado de que aquel jugador de ajedrez había tenido que pensar tan profundamente que estaba exhausto." (Genna Sosonko)
Bobby Fischer
El talante de Bobby
"A Fischer no le gustaban las tablas fáciles y luchaba hasta que el material desaparecía por completo. En el fuerte torneo de Zurich 1959, contra el participante más veterano, el gran maestro húngaro Gideon Barcza, el joven Fischer de 16 años no tenía ventaja, pero al no contentarse con las tablas, la partida se prolongó hasta la jugada 103. Se aplazó en tres ocasiones, los jugadores cubrieron dos planillas, pero incluso cuando sólo quedaban los reyes sobre el tablero, ¡Fischer realizó dos jugadas más! ¡Tablas! Anonadado por un asalto tan fanático, Barcza apenas podía levantarse de la silla, pero Fischer dijo, como si nada hubiera sucedido: 'Echemos un vistazo desde la primera jugada. ¡Seguro que en algún momento podía haber jugado mejor!' Entonces, Barcza le imploró: 'Mira, tengo mujer e hijos. ¿Quién los alimentará si muero antes de tiempo?'". (Anécdota contada por Mihail Tahl)
"No mucho antes del Torneo de Candidatos de 1959, tuvo lugar un episodio que dice mucho acerca del carácter de Fischer. Un rico hombre de negocios invitó a Fischer a verlo. Dijo que admiraba el talento de Bobby y que estaba dispuesto a pagarle su viaje a Yugoslavia. Pero con una condición: 'Cuando concedas una entrevista, quiero que digas que no hubieras podido ganar el torneo sin mi ayuda'. Bobby inmediatamente saltó de la silla. 'No puedo hacer eso', dijo tranquilamente. 'Si gano un torneo, lo gano por mí mismo. Soy yo quien juega. Nadie me ayuda. Gano el torneo yo mismo, con mi propio talento". Una asombrosa réplica de un muchacho de 16 años" (Anécdota contada por Garri Kasparov)
Fischer, Tahl y Petrosian (1959)
Durante la Olimpiada de Varna de 1962, Tahl decidió hacerle una pequeña entrevista a Bobby Fischer. He aquí un breve recuerdo de Mihail sobre la misma que refleja claramente como las gastaba Fischer cuando sólo tenía 19 años: "La primera cuestión que te plantearé es: ¿A quién consideras el jugador más fuerte del mundo?" Me miró muy sorprendido, de modo que corregí la pregunta: "Aparte de ti, por supuesto". Me miró atentamente y respondió: "Bueno, tú no juegas muy mal...". (Anécdota contada por Mihail Tahl)
"Su duelo contra el ruso Spassky por el título mundial en 1972 fue memorable: tras increíbles vicisitudes, en las que tuvo que intervenir el propio Presidente de los Estados Unidos para que Fischer no se retirara, venció de manera inapelable y se convirtió en Campeón del Mundo. Convertido tras la victoria en una celebridad mundial, una multinacional de los cosméticos le ofreció una cantidad astronómica por anunciar un champú. Para sorpresa de la multinacional, Fischer se limitó a pedir un bote del producto. Dos semanas después, en la sede de la empresa recibieron una caja con un bote de champú medio vacío y una carta. Era de Fischer. Agradecía con deferencia el ofrecimiento para publicitar el producto, pero añadía a continuación que él era campeón del mundo, que había probado el champú y que en conciencia no podía anunciar semejante porquería. Éste era Fischer. Un hombre genial, fiel a sí mismo y que siempre luchó por lo que creía justo." (Anécdota citada por Juan Antonio Montero en la web 'Chessmagic')
Susto de la madre de Fischer
En una ocasión, siendo todavía un niño, la madre de Fischer le sorprendió sentado en las vías del ferrocarril analizando una partida en un tablero de bolsillo. Al ver como se acercaba el tren, su madre dió un grito tremendo. Fischer se dió cuenta de la gravedad de "su posición", se levantó y salió corriendo.
Shows en sus matchs con Spassky

Durante el Campeonato del Mundo de Reykjavik (Islandia) en 1972 entre Fischer y Spassky, la delegación rusa achacó el mal juego de Spassky a algún tipo de efluvio o corriente que emanaba de la silla de Fischer, hasta el punto de presentar una reclamación al respecto. La silla fue efectivamente puesta en cuarentena y sometida a vigilancia policial durante 24 horas mientras fue desarmada y analizada mediante rayos X y diversos tests químicos. Para la delegación soviética los resultados fueron deprimentes: en la silla se descubrió un pequeño destornillador (obviamente olvidado al ser montada), y en las lámparas dos moscas muertas. 'Alguien ha sugerido que debería practicárseles la autopsia', comentó irónicamente el corresponsal de The New York Times, Harold Schonberg. '¿Murieron las moscas de muerte natural? ¿O la causa de su muerte fue un mortífero rayo americano? ¿O tal vez fallecieron tras haber lamido el peón envenenado de la Defensa Siciliana?'
En dicho campeonato del mundo, Fischer exigió que cuando se dirigiese a la sala de juego ¡todos los semáforos debían tener luz verde a su paso! Por increíble que parezca, su solicitud fue aceptada y atendida por los organizadores del match.
En 1978 el famoso director de cine, Milos Forman -'Amadeus', 'Alguien voló sobre el nido del cuco', etc-, quería rodar una película acerca del match de Reykjavik, pero con una condición: ¡que los dos jugadores debían interpretarse a ellos mismos! "Fischer era una persona tan increíble que hubiera sido imposible interpretarla. Sé que nunca encontraría a un actor que pudiese dar la imagen del campeón mundial, o que poseyese siquiera una mínima porción del magnetismo que Fischer irradiaba simplemente al sentarse al tablero". Fue fácil persuadir a Spassky, pero con Fischer había un problema. Forman se encontró con él varias veces más, pero al final dijo: "Comprendí finalmente que su personalidad no era compatible con los rigores del rodaje, y abandoné el proyecto"

De un artículo publicado en "el Periódico" el 2 de septiembre de 1992, poco antes del inicio de su match-revancha con Spassky en Yugoslavia:

"Escoltado por 200 guardaespaldas, sus exigencias están a punto de volver locos a los promotores, según las últimas informaciones recogidas por el diario estadounidense 'USA Today'. Los preparativos todavía no han finalizado porque Fischer ha rechazado seis mesas, con tablero incorporado, construidas expresamente para el acontecimiento. El ex-campeón mundial también ha encargado 14 camisas a medida iguales a las que utilizó en Reykiavik, pidió dar su visto bueno a cada uno de los platos del menú del lujoso hotel en que se aloja y exigió que todos los retretes fueran elevados tres centímetros, para su mayor comodidad."
La revelación de Vishy Anand

Tras conocer la noticia del fallecimiento de Fischer, mientras se encontraba disputando el torneo Corus Wijk aan Zee de 2008, Anand reveló públicamente algunos detalles de una cena que mantuvo con Fischer en una hamburguesería de Reykiavik en 2005.
"Hablamos mucho de ajedrez y en un momento de la cena sacó un raído ajedrez de bolsillo, con el tablero de cuero, que tenía muchos muchos años. Me enseñó una partida que había disputado yo en el Corus de 2005, y comenzamos a analizarla. Su ajedrez era brillante, pero estaba estancado en líneas e ideas de los años 70. Las computadoras han cambiado mucho el ajedrez en la actualidad, y desechado o recuperado algunas aperturas"
El tigre de Madrás dijo que no quiso hablar antes, para no molestar al campeón estadounidense y que éste le mandara al séptimo infierno, como había ocurrido con otras personas que habían hablado sobre él en medios de comunicación.

Bobby Fischer realiza gestos de amenaza durante su match-revancha contra Spassky en 1992
La langosta de Fischer y otras excentricidades en Santiago de Chile 1959

"Sabía Ud. que en su visita a Santiago de Chile en 1959 a Bobby Fischer le sirvieron al desayuno la misma langosta todos los días?
Con motivo de la realización del II Torneo Arturo Alesandri Palma, en la ciudad de Santiago se hicieron presentes destacados exponentes de nuestra querido deporte, entre ellos Ludek Pachman, Borislav Ivkov (primer campeón mundial juvenil) y los argentinos Pilnik y Sanguinetti, pero todos ellos se vieron opacados por un joven norteamericano de sólo 16 años llamado Robert James Fischer.
A pesar de su corta edad, Fischer ya era un proyecto de gigante ajedrecístico y candidato al cetro mundial, pero a la vez un excéntrico de talla mayor. Mientras estuvo en Chile hizo gala de sus mañas y caprichos más reconocidos. Al punto que testigos de la epóca comentan que al transitar por la calle Bobby pensaba que lo iban a matar, se daba vuelta a cada rato y a todos los miraba como posibles asesinos. Anduvo siempre con guardias de la embajada norteamericana.
Famosa también, fue su visita al zoológico metropolitano, donde comenzó a tirar piedras a los monos y casi lo llevan detenido.
Se cuenta que llegó con tres baúles repletos de libros de ajedrez y a su madre, quién lo acompañaba, la envió a la ciudad de Concepción, porque no podía tenerla a menos de 400 kilómetros cuando jugaba (!).
Como si todo esto fuera poco, bajo ninguna circunstancia aceptaba que le tomaran fotografías, por lo cual no quedó registro de su paso por el país.
Con respecto al salón de juego alegó porque al lado se tiraba la lotería y se escuchaba cuando cantaban los números... y también le molestaba la luz.
Otra historia era la alimentación de Bobby, quién se alojaba en el 'Hotel Crillón' (otras versiones hablan del 'Hotel El Conquistador'), donde tenía un mecenas que le pagaba la alimentación. No comía con ningún compatriota suyo y se sentaba en una mesa aparte. Se sentía perseguido, decía que los rusos lo iban a envenenar, así que no tomaba ni café (!).
Al desayuno pedía langosta, pero para puro "joder" porque no se la comía.
Sobre este punto circula una divertida anécdota, que relataba el presidente de la antigua Federación de Ajedrez, el señor Gregorio Altamirano:
"Fischer se alojaba en el desaparecido y famoso 'Hotel Crillón', pues el dueño era uno de los aupiciadores del Torneo. Fischer baja a desayunar y lo primero que pide es una "LANGOSTA". Se la sirven junto con su leche, huevos, jamón y varios etc. Fischer se "come todo", menos la LANGOSTA (!!).
Al día siguiente, Fischer una vez más pide LANGOSTA y una vez más la deja, sin tocarla siquiera, en el plato. Al tercer día, el dueño del Crillón le comenta al señor Altamirano que por la pura LANGOSTA, Fischer está gastando un platal en el Hotel y que él no estaba comprometido a asumir tantos gastos. "Don Goyo", muy astuto, le dice: -De qué se preocupa, SÍRVANLE LA MISMA LANGOSTA TODOS LOS DÍAS, igual Fischer no se la va a comer. Él la pide para darse su "CACHÉ" de Gran Maestro.
Y así
fue todos los días.... "Va la Langosta de Fischer", quedó
como una anécdota en el desaparecido y famoso Hotel Crillón"
Por Gerardo Negrete, en la página de ajedrez de la liga nacional de Chile
Una casualidad un tanto poética
Por Santiago Pérez Criado
"Se ser
cierta la fecha del 17-01-08 como la fecha del fallecimiento de Bobby Fischer,
se dá la casualidad que 57 años atrás, es decir el
17 de enero de 1951 el pequeño Bobby jugaba con tan solo 8 años
de edad su primera partida de ajedrez con un Maestro Internacional, con
el M.I. Max Pavey, en unas simultáneas que se desarrollaron en la
Brookyln Public Library de Nueva York; por supuesto Bobby perdió
pero supuso su mejor acicate para desenvolverse en el damasquinado mundo
del ajedrez, así como que fué el germen de lo que, según
declaró en cierta ocasión, su única razón de
vivir: jugar al ajedrez...
Este dato puede encontrarse en la siguiente bibliografía:
"Bobby Fischer su vida y partidas". Pablo Morán.
Colección Escaques. Editorial Martínez Roca. Pág 8,
párrafo 2º, 3º y 4º.

El Maestro Internacional Max Pavey
A continuación
cito los párrafos del libro:
"Herman Helms, siempre dispuesto a todo lo que fuese difundir el ajedrez,
escribió una carta a la madre de Fischer, con fecha 13 de enero de
1951, diciéndole que 'el próximo miércoles, día
17, a las ocho de la tarde, el Maestro Internacional Max Pavey, daría
unas simultáneas en la Brookyln Public Library, en las cuales podría
tomar parte su hijo si lleva el correspondiente tablero'.
"Bobby", muy animoso, se presentó a jugar con el tablero
bajo el brazo, pero su ilusión duró muy poco tiempo, ya que
a los quince minutos, exactamente, resultó vencido.
Aquella derrota le molestó mucho, pues aunque no esperaba, ni mucho
menos, vencer, tenía la esperanza de que la partida duraría
más tiempo. Años más tarde, el propio Fischer declaró
que perder aquella partida fue muy importante para él, ya que le
sirvió de acicate para superarse"
Debo aclarar que Herman Helms era el redactor de las crónicas ajedrecísticas
del diario 'Brooklyn Eagle' en el cual la madre de Bobby había puesto
un anuncio demandando a otras madres, hijos que tuviesen afición
al ajedrez y que quiseran ir a jugar con Bobby. Como quiera que, por lo
visto, el director del periódico encontró el anuncio una tanto
extraño y no sabía en que sección incluirlo, lo olvidó
durante algún tiempo hasta que un día llegó a las manos
de Herman Helms.
Pues bien, sí efectívamente su fallecimiento aconteció
el día 17 de enero como algunos exponen, esta casualidad resulta,
como decir... un tanto poética...
Y es que sí, después de que Fischer considerase de siempre
que el Ajedrez era la Vida, y teniendo en cuenta sus últimas manifestaciones
por las que consideraba que el Ajedrez Clásico estaba muerto, que
mejor forma de morir que la de escoger como fecha para cerrar ese ciclo
de vida conceptualmente concebida como Ajedrez, que la de escoger, como
ya digo, la de aquel mismo día en el que se fortaleció su
deseo de ser Ajedrecista decidiendo dedicar su vida y esfuerzos a jugar
Ajedrez para ser el único, el incomparable, el más grande
y carismático jugador de ajedrez de la historia"
Santiago Pérez Criado (28.01.2008)
Santiago Pérez Criado es un español afincado en Madrid y jugador-aficionado de ajedrez a lo largo de estos ultimos 22 años, parte de los cuales ha ido alternando su participación, y en el siguiente orden, como: miembro de Comité de Competición de la Liga Madrileña de Ajedrez de la Federación Madrileña de Ajedrez, vocal de la Federación Madrileña de Ajedrez, monitor de ajedrez para los Juegos Municipales de Ajedrez en Madrid y miembro fundador del club La Casa del Ajedrez, amén de otras vicisitudes ajedrecísticas entre las que cabe citar el de haber jugado con Gary Kasparov en la simultáneas que pusieron broche final al programa ajedrecístico de TVE 'En Jaque' (dirigido y presentado por Leontxo García) y en el que obtuvo tablas.
Santiago se declara un ferviente admirador del gran Bobby Fischer.
El incidente
de Curazao 1962
por Manuel López Michelone

Bobby Fischer y Pal Benko
México, D.F., 15 de marzo (apro).- Robert J. Fischer es uno de los talentos más extraordinarios del ajedrez. Fue, en su tiempo, el gran maestro más joven de la historia y llegó a derrocar a los amos del deporte ciencia, los rusos, quitándole el cetro mundial a Boris Spassky.
Sin embargo, esto no lo hizo de la noche a la mañana. Pasaron alrededor de 17 años, en una carrera meteórica, para que Fischer finalmente lograra su sueño de ser campeón del mundo. De ahí en adelante (1972) Fischer abandonó literalmente el ajedrez y se sabe poco de él.
He aquí una anécdota que ocurrió en 1962, en donde se jugaba el torneo de candidatos, el territorio holandés de Curazao, el cual, aparentemente, tuvo un efecto profundo en el estadunidense Bobby Fischer, el cual llegaría a ser campeón del mundo diez años después. En dicho torneo Fischer llegó lleno de optimismo, pero se fue decepcionado y cínicamente abandonó el torneo acusando a los rusos de hacer trampas.
El contingente estadunidense, estaba constituido en esas fechas por Fischer, desde luego, Pal Benko y Arthur Bisguier, el cual era el segundo de Fischer, pero que le servía igualmente de ayudante a Benko. Después de la quinta ronda de la primera vuelta (eran cuatro partidas en un torneo de todos contra todos), ambos, Fischer y Benko tenían partidas suspendidas.
Fischer demandó la asistencia de Bisguier. Benko, por su parte, que había tenido un arranque más favorable que el de su compatriota, quería también la ayuda del analista Bisguier. Benko tenía una preocupante posición suspendida con el gran Petrosian. Hubo entonces una discusión airada, en voz alta, en donde aparentemente Benko perdió, incluso, la compostura...
Al día siguiente, Fischer escribió la siguiente carta a la organización del torneo:
Esta es una protesta oficial sobre el comportamiento de Pal Benko. La noche del 9 de mayo, un poco antes de la media noche, Benko entró en mi habitación sin mi permiso. Él había seguido a Bisguier hasta aquí. Le pedí que abandonara mi cuarto inmediatamente, cuestión que rechazó. Es más, se enojó cuando me negué a permitirle a mi segundo, Athur Bisguier, que lo ayudara en su encuentro suspendido con Petrosian. Me insultó y cuando le contesté me abofeteó mientras yo estaba sentado en una silla. No le regresé el golpe. Finalmente Benko abandonó el cuarto. Sugiero que se multe o se le saque del torneo a Benko de inmediato. Bisguier fue testigo de todo el incidente.
El original de esta carta, manuscrita por Fischer mismo, se encuentra en la colección Russell, un coleccionista de toda la parafernalia ajedrecística.
Muchos años después, Russell le preguntó a Bisguier si podía dar más luz sobre dicho incidente. He aquí el comentario que escribiera Bisguier (también está el original en la colección Russell):
Yo era el segundo de Fischer en Curazao. Aunque expresé de antemano mi intención de ayudar a Benko en sus labores de análisis. Fischer insistió que cada jugador debería tener su analista de tiempo completo, pues este era un torneo individual y no uno por equipos e incluso Benko era otro oponente potencial en el torneo.
Curazao era costoso. No había fondos suficientes para dar soporte a dos analistas diferentes y además, Fischer era el favorito del torneo, mientras que Benko era el caballo negro. Aún así, se entendía tácitamente que si había tiempo suficiente y Fischer no requería de mis servicios, podría asistir a Benko o analizar con él si eso no trabajaba contra Fischer directamente.
El incidente en cuestión ocurrió después de la quinta ronda de la primera vuelta. Fischer tuvo problemas con su llegada en avión, y llegó tarde, empezando con 1.5 puntos de sus cinco primeros juegos. Había perdido una complicada partida contra Korchnoi y se sentía muy frustrado. Mientras, Benko había empezado sorprendentemente bien. Usando su arma secreta “1. g3”, había derrotado a Fischer y a Tahl, perdido con Filip y tablas con Korchnoi. Ahora enfrentaba a Petrosian en una posición que a la postre terminaría en tablas.
Mientras Fischer cenaba, y yo intentaba calmarlo por su mal resultado, Benko tocó la puerta. Era obvio que buscaba ayuda para analizar su posición con el ruso. Intenté alertarlo y le dije que estaría con él cuando acabara con Bobby. Fischer entonces preguntó a Benko que qué quería y le ordenó que saliera de su cuarto, prohibiéndole ayudarle. Benko llamó egoísta a Fischer entre otras cosas. Benko le hizo incluso algunos gestos amenazantes hasta que finalmente se retiró del cuarto. Fischer insistió que no debía ayudar a Benko y que pediría que el jugador ofensor fuera expulsado del torneo.
Han pasado muchos años desde ese incidente, en donde no queda claro si Benko abofeteó a Bobby o fue ésta una exageración del excampeón mundial. Lo que es claro es que ahora Fischer y Benko son buenos amigos, y se ven regularmente cuando Benko va a Hungría (donde Fischer vive)... Pero hubo una vez...
"Ivanchuk es un extraordinario jugador que une a su profunda concepción estratégica una visión táctica maravillosa, pero su peor enemigo es él mismo. Ya lo dijo en su día Kárpov: «Será campeón del mundo si sus nervios se lo permiten». Incapaz de controlar sus nervios en los momentos de tensión ha protagonizado un sin número de divertidas anécdotas. En una ocasión comenzó a golpearse violentamente la cabeza contra una pared tras haber cometido un error. En Linares, mientras paseaba por el escenario, se acercó a la mesa del árbitro y pulsó el timbre con el que daban comienzo las partidas, dando un susto a todos los presentes. En Sevilla, mientras paseaba, llegó a desmayarse porque un perro le ladró tras unas rejas. En la ceremonia de clausura de Linares 1989 se puso a cantar a voz en grito. Las anécdotas no tienen fin, pero su carácter amable y el que todos saben que no lo hace a mala fe, le ha librado de más de una sanción"
Adolf Anderssen

En una ocasión, Anderssen
capturó una pieza de su oponente que le aseguraba la ganancia de
la partida y del torneo y la arrojó alegremente hacia atrás.
En Hannover (1902), Pillsbury fue capaz de jugar simultánemente 20 partidas de ajedrez, otras tantas de damas, una de whist, todo ello a la ciega, y por añadidura recordar una serie de palabras largas y sin sentido que habían sido anotadas por el público que presenciaba tan notable exhibición.
En la época en que todos los grandes ajedrecistas, con excepción de Staunton, deseaban medir sus fuerzas con Paul Morphy, Kolisch declinó tal honor, ya que Morphy no jugaba por dinero y él no jugaba gratis. Kolisch abandonó después el ajedrez y se convirtió en millonario con sus negocios de vinos, con lo que pudo patrocinar varios torneos.
Kolisch conoció al barón Albert Rothschild, uno de los mecenas más generosos con que contó el juego en el siglo XIX. El barón, impresionado por la personalidad de Kolisch, le ayudó a introducirse en los círculos financieros vieneses y su protegido se desenvolvió tan bien que en 1881 se le confirió el título de barón del Imperio Austrohúngaro.
Ratmir Kholmov
Durante la gran época de Bobby Fischer, Kholmov fue capaz de derrotarlo llegando a la sala de juego completamente borracho. Se trató de una de las raras ocasiones en las que Fischer fue limpiamente superado de principio a fin, con las piezas negras y en una apertura española.
La Federación Soviética lo suspendió un año de los torneos por su desmedida afición al alcohol.
Mir Sultán Khan

El hindú Sultán Khan era un esclavo (siervo) del coronel local Nawad Sir Umar Hayat Khan, que además de emplearlo como sirviente, le enseñó a jugar al ajedrez según las convenciones europeas. En 1929, formando parte del séquito de Sir Umar, Sultán Khan viajó a Inglaterra y permaneció allí hasta 1933. Ante la estupefacción de los maestros ingleses, ganó el campeonato británico en 1929, 1932 y 1933, logrando derrotar además, en esos cinco años, a jugadores de la talla de Capablanca, Flohr y Rubinstein entre otros muchos ilustres nombres. Luego volvió a La India y dejó el ajedrez porque, según él, "era un juego muy difícil". El prepotente Imperio Británico había sido humillado por un humilde siervo.
Durante el campeonato mundial por correspondencia de 1951, el australiano Cecil Purdy, uno de los aspirantes al título, anotó su jugada en una partida crucial, la depositó en el buzón de correos y luego descubrió que era un error que le costaría la partida. Entonces trató de abrir el buzón para sacar la carta, pero al no poder hacerlo, estacionó su auto frente al buzón y se pasó toda la tarde y toda la noche en vigilia esperando que llegaran los del servicio postal a sacar las cartas, hasta que por fin, a las 6 de la mañana, explicó su situación al cartero que llegó, se identificó y éste accedió a devolverle el sobre.
Giovanni Leonardo da Cutri "Il Puttino"
Considerado en su época como Campeón Mundial, el italiano Leonardo Il Puttino fue envenenado en 1587 por rivales celosos.
Wilhelm Steinitz y Kurt von Bardeleben
El ajedrez ha sido siempre un juego de caballeros, o por lo menos así se ha venido considerando. Sin embargo, ni los mejores jugadores han podido resistir incumplir alguna vez las más elementales normas de cortesía. Dar la mano al comenzar y terminar o, por lo menos, abandonar la partida y hacérselo saber al contrario parece algo lógico.
Veamos un ejemplo de lo que estamos comentando. En la conocida partida Steinitz-Von Bardeleben, que recibió el premio de belleza del torneo de Hastings de 1895 ocurrió un incidente lamentable, a colación de una magnífica combinación del fundador del ajedrez moderno.
Steinitz calcula una larga combinación con la que pone fin a la partida, a pesar de lo avanzado de su edad en aquel momento, que comienza con el sacrificio de la calidad, que no puede aceptarse, y el rey negro empieza su largo viaje hacia la muerte.
1.Txe7+ Rf8 [1...Dxe7 2.Txc8+; 1...Rxe7 2.Te1+ Rd6 3.Db4+ Rc7 4.Tc1+ Rb8 5.Df4+ Tc7 6.Ce6] 2.Tf7+ Rg8 3.Tg7+ Rh8 4.Txh7+
Aquí Von Bardeleben ya ha visto lo que se le viene encima: la derrota inevitable. En lugar de abandonar, se levantó de su silla y abandonó la sala de juego sin decir palabra, y no regresó, ante la impaciencia de todos. Evidentemente, los espectadores y el mismo Steinitz no podían creer esta actitud. Y el campeón mundial mostró a los ojos de los maravillados espectadores el remate final.
4...Rg8 5.Tg7+ Rh8 [5...Rf8 6.Ch7+] 6.Dh4+ Rxg7 7.Dh7+ Rf8 8.Dh8+ Re7 9.Dg7+ Re8 10.Dg8+ Re7 11.Df7+ Rd8 12.Df8+ De8 13.Cf7+ Rd7 14.Dd6#
El público aplaudió durante bastante rato ante tan magnífica combinación. Aplausos y vítores para Steinitz y la humillación para Von Bardeleben, doble en este caso, por mostrar mala educación.
Chigorin y Tarrasch


Durante el torneo internacional de Viena de 1898 se enfrentaron Mikhail Chigorin y el Dr. Siegbert Tarrasch. Tras la jugada 37, Chigorin ofreció tablas a Tarrasch en un final de alfiles de distinto color (ver posición en diagrama).

Tarrasch rechazó el ofrecimiento del maestro ruso y ante su sorpresa Chigorin cogió entonces su propio alfil y lo quitó del tablero diciendo: "ˇPues trate de ganarme!"
Ahora Tarrasch entendió la naturaleza de la posición y aceptó inmediatamente las tablas.
¡El rey negro no podrá nunca pasar de su campo porque los peones blancos se lo impiden! La presencia o no del alfil blanco no altera el resultado.
Ruy López
Una curiosa anécdota en la corte española del siglo XVI

"Hallábanse jugando al ajedrez en un salón del Palacio del Escorial, el Rey Felipe II y su capellán Ruy López; el primero, sentado en un amplio sillón, y el capellán arrodillado delante de él, sobre unos cojinetes. Los cortesanos permanecían silenciosos en un extremo del salón. Felipe II estaba inquieto y de vez en cuando volvía la cabeza para mirar hacia la puerta de entrada. Abrióse ésta al fin y apareció el verdugo. -¿Y bien -le preguntó el monarca-, está todo listo para la ejecución? -Señor, el reo se resiste. -¿Cómo ese eso? -Porque si en calidad de noble desea que se le corte la cabeza, como magnate pide ser bendecido por un obispo. -Concedido; hágase como él desea, pero que todo esté terminado para las tres. -Señor, en la corte no hay ningún obispo; ayer murió el de Zamora y anteayer se ausentó el de Palencia. El rey quedó un momento pensativo y de pronto, dirigiéndose a Ruy López le dijo: -Levántate, Obispo de Zamora, y vete a asistir al reo. Ruy López, con todo el dolor de su corazón, se alzó y se dirigió a la cárcel para reconciliar al sentenciado, que no era otro que su amigo íntimo, el Duque de Medina Sidonia, ex-favorito de Felipe II.
Pronto estuvo hecha la reconciliación, quedando confesor y reo en amigable conversación. Y como aun faltaba mucho para hora de la ejecución, el duque, poniendo a prueba su temple de caballero, propuso a Ruy López matar el tiempo jugando una partida de ajedrez, proposición que fue aceptada, mandándose al momento por el juego. Empezada la partida, los guardias, el alcalde y hasta el verdugo, se interesaron por el desarrollo del juego, pues la fama de Ruy López había trascendido a todas las esferas, y todos deseaban ver las hábiles jugadas del Campeón del Mundo, así como las de su rival, considerado como uno de los mejores ajedrecistas de la época. Se formó así lo que ahora se llama "la barra", e interesándose en la partida, pues todos conocían más o menos el juego, transcurrieron los contados minutos que de vida le quedaban al valeroso Duque.
Al llegarla hora fatal, la partida se hallaba en un momento culminante, y el Duque de Medina Sidonia, abstraído en la magnética atracción de la lucha, deseaba terminar la partida, pues había entrevisto una variante ganadora. El jefe de la guardia y el ejecutor, entretanto, intentaron hacer cesar el juego a fin de emprender de inmediato el camino hacia el lugar del suplicio; pero el Duque quería terminar la partida, y como el verdugo insistiese en su empeño e intentase hacer uso de la fuerza, el Duque arrebató el hacha de manos del ejecutor y con gran valor y arrogancia exclamó: "Al que intente acercáseme le parto la cabeza". No hubo, pues, más remedio que la lucha prosiguiese. La victoria correspondió al Duque y una alegría incontenible lo substrajo por unos momentos a la dura realidad. Ruy López sonreía dolorosamente y más de uno de los forzados espectadores supuso que Ruy López había proporcionado generosamente ese instante de regocijo a su noble adversario, conocedor de su vanidad de ajedrecista, que moriría con la fama de una victoria sobre el Campeón del Mundo.
Terminada la partida, el Duque, con paso firme, erguido, se dirigió al lugar del suplicio, no sin dirigir algunas bromas a Ruy López, como si con ellas deseara exteriorizar su temple de valiente caballero. Creyendo Felipe II, al tocar las tres, que todo estaba concluido, dijo al Conde... que había reemplazado al Duque de Medina Sidonia en los favores del Rey: "dadme el decreto referente al crimen y al castigo del ya difunto Duque". El Conde metió la mano en la escarcela, pero con tan mala suerte que, equivocando la bolsa, sacó y entregó al rey, en lugar del decreto real que éste le pedía, el plan de la conspiración con la lista de los conjurados, en la que él figuraba en primer término, apareciendo el Duque de Medina Sidonia como acusado falsamente por quien pretendió suplantarlo en los favores del monarca e injustamente sindicado como jefe de aquella conspiración.
El Rey, descubierta la verdad, mandó al momento a arrestar al Conde, y aunque dudando de llegar a tiempo, ordenó suspender la ejecución. Por fortuna, ésta se había retrasado por las circunstancias antes mencionadas, y aquella orden alcanzó a la comitiva en el camino al suplicio, resultando así que una partida de ajedrez salvó a un inocente de una pena tan atroz como inmerecida."
Este relato que algunos autores españoles consideran ajustada a la verdad histórica fue tomado de: Revista Ajedrez, Buenos Aires, Argentina, marzo 1968, p.106-107)
GOTEBORG 1955: Tres rusos contra tres argentinos
"En la decimocuarta ronda de este torneo internacional, una extraña coincidencia quiso que los tres soviéticos, Spassky, Keres y Geller, se enfrentasen respectivamente a los tres argentinos Pilnik, Najdorf y Panno. Los argentinos habían preparado para este torneo una nueva variante en la siciliana: 9...g5!?. Ésta se jugó en los tres tableros, que presentaban después de diez jugadas la misma posición:

Geller reflexionó quince minutos y sacrificó 11Cxe6! Una media hora más tarde Keres hacía lo mismo y, después de quince minutos era el turno de Spassky. Según cuenta Geller, tras la 12ª jugada negra, mientras Spassky y Keres meditaban todavía el sacrificio del caballo, Najdorf se le acercó y le dijo algo así como "¡Sus partidas están perdidas; lo hemos analizado todo!". Geller replicó descubriendo la formidable jugada de problema 13Ab5!! y fue imitado en seguida por sus compatriotas. Los tres argentinos perdieron bastante rápidamente, al no encontrar la salvación que más tarde descubrirá Fischer: 13...Th7!!" (A.Haïk)
Geller-Panno, Spassky-Pilnik y Keres-Najdorf (Goteborg, 1955)